sábado, 31 de diciembre de 2016

El carrer de les Camèlies | La calle de las Camelias

Título Original: El carrer de les Camèlies
Autor: Mercè Rodoreda
Género: Novela
Temática: Drama
Idioma Original: Catalán
Año Publicación: 1966

 "(...) ¿Damunt de què? ¿Damunt de què? La vaig enretirar de pressa, la vaig tornar a acostar al mirall i la vaig deixar al mig del coll. Al cap d'una estona me la vaig posar a sota d'un pit, el vaig aixecar una mica i vaig preguntar al mirall què devia valer cadasqun dels meus ossos. El ventre no compte, el pit no té preu, el cor a desar. Havia de viure fins a la mort. Una vida són molts dies. Em vaig aixecar tan alta com era i vaig dir a la Cecília del mirall que havia de fer alguna cosa si no volia morir en un llit d'hospital i acabar mal enterrada."







MI LECTURA:

La historia de Cecília conmueve al lector desde el principio. La protagonista nos narra su propia historia con sencillez, dejando a trasluz parte de su esencia personal. Nos cuenta su vida de manera sincera, descarnada y sin dramatismos. Una vida marcada por el abandono de sus padres siendo un bebé. Pero Cecília nunca se lamenta, acepta la vida como le viene y cuando cree conveniente reacciona y abandona su estado actual para transformarlo en otro. Desde que despierta la mujer que lleva dentro pasa de hombre en hombre. Primero descubre la pasión de la juventud, pero pronto la vida la llevará por caminos que se alejan del amor hasta dejarse amar para sobrevivir.

Rodoreda explora en la psicología humana y crea un personaje muy complejo del que se puede hablar mucho y siempre con cariño. Porque Cecília no es ni una heroína ni una víctima, o quizás sí. Una víctima de los hombres que no miran dentro de ella, sino que se quedan en su exterior. Ninguno de ellos le muestra amor, la tratan como un objeto. Y es que en esta historia la figura masculina queda retratada y mal parada. Unos hombres posesivos que como si se tratara de un animalillo quieren la compañía de Cecilia, pero sin ningún tipo de compromiso. Y ella lo sabe, pero como dice en una ocasión "Jo tenia gana".

Y en el fondo de su ser cada vez que se une a una nueva pareja piensa que quizás el amor surgirá, pero nunca llega. Parte de esta búsqueda fallida de amor se debe a su incapacidad moral y sentimental en establecer vínculos afectivos con quien la rodea. Quizás la raíz se encuentra en el desconocimiento de sus orígenes. Sus padres adoptivos, el señor Jaume y la señora Magdalena, la acogen con los brazos abiertos porque creen que es una señal de Dios y de vida y que el destino la ha traído a su casa como una bendición. Y todo porque el cactus de la entrada florece con su llegada. Un hecho aislado y milagroso que caracteriza la parte simbólica del universo Rodoreda.

"(...) Mentre aneven a dormir, el senyor, que es deia Jaume, va dir que potser era per la bona obra d'haver-se'm quedat que Déu donava senyal de vida fent florir el cactus que vivia de paret i de morter. I el més bonic és que aquella flor de dia dormia i només en sortia una vegada a l'any, sempre el dia que m'havien trobat, i cada any els veïns venien a veure-la i havien de córrer perquè no durava." (pág. 10)

El caso es que Cecília crece en un hogar en el que constantemente se especula sobre sus padres. Y casi siempre delante de ella. El cariño que le ofrecen sus padres adoptivos no es paternal, sino más bien el amor que se le tiene a un animalillo indefenso que se ha de cuidar. Nunca va a la escuela. Es el señor Jaume quien le enseña las cosas esenciales, quizás es también por este motivo que tiene problemas en relacionarse de manera natural. Nunca se ha relacionado con gente de su edad.

Como he comentado antes, podríamos estar hablando y hablando de Cecilía porque es una protagonista compleja. Imposible e injusto sería juzgarla por su manera de vivir. Es de esos personajes que tienen un fondo bueno y adorable y que te gustaría conocer y proteger del mundo. Y al mismo tiempo es fuerte y no necesita esa protección que despierta en el lector.

Es un personaje que no te deja indiferente. Su tristeza interior, de origen desconocido y melancólico, te alcanza y sientes una especie de descorazonador vacío, de soledad, al pensar en ella. Porque si una cosa es segura es que esa tristeza que tiene en la mirada es por la gran soledad en la que se encuentra su alma. O eso es lo que yo creo. Lo deberás leer para sentir tus propias conclusiones. Porque con este libro se siente, se siente la soledad, se siente la tristeza, se siente el miedo, se siente la claustrofobia, se siente la desilusión, se siente la pérdida,... pero Cecília nunca se lamenta.

Os dejo una frase con la que Rodoreda expresa claramente ese interior triste y melancólico que tiene Cecilia:

"Jo no sabia què volia fer; pensava que potser em volia estripar tota la roba que tenia i em van venir ganes de plorar. Aquelles ganes de plorar que sempre m'han fet venir quan he tingut una mica de ganes de riure." (pág.68)

Y es que esta novela es el viaje iniciático de una mujer vacía que deja que la vida la lleve por donde quiera, pues como ella dice "les coses són como són, perquè la Maria-Cinta sempre ho deia (...)  hasta que en un buen día toma partido y decide coger las riendas de su vida.

Por todo ello, esta novela obtuvo el Premio Sant Jordi 1966.

En resumen, ¿POR QUÉ DESPERTAR ESTE LIBRO?

Si no has leído a Mercè Rodoreda, deberías hacerlo. Con ésta son tres novelas las que he leído de la autora, con tres protagonistas tan diferentes entre ellas y tan inolvidables que debo animarte a que te acerques a su literatura. No sólo es una autora que sabe crear unos grandes personajes, sino también una autora que narra de una manera espectacular, imposible que no te cale.

Si esta novela no te acaba de seducir, puedes probar con La plaça del Diamant | La plaza del Diamante o con Aloma.

Más sobre la autora:
- VV.AA. Mercè Rodoreda LLETRA A Literatura catalana en línea
- VV.AA. Mercè Rodoreda WEB Escriptors.cat


Fuente de la imagen y de la lectura:
Rodoreda, Mercè (1997). El carrer de les Camèlies. Barcelona: Club Editor.


Otras fuentes:

- TEBAR, Juan (15 abril 1983) Mercè Rodoreda siempre se sintió acompañada por las flores y sus criaturas literarias ELPAIS.COM

3 comentarios:

  1. He leído varios libros de la autora y siempre me han gustado. Este está pendiente. Un beso ;)

    ResponderEliminar
  2. Pues yo aún no he leído nada de ella. Creo que empezaré con la plaza del diamante. Gracias por la reseña.

    Feliz año.

    ResponderEliminar
  3. Como bien dices, una escritora a la que hay que leer por esa forma tan especial que tiene de narrar, por sus personajes y por los mundos que crea para ellos (más bien ellas).
    Besos

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...